Psalms 58DHH1996

1Del maestro de coro. “No destruyas”. Poema de David. Vosotros, los poderosos, ¿en verdad dictáis sentencias justas y hacéis verdadera justicia?

2Al contrario, actuáis con mala intención; abrís camino a la violencia en el país.

3Los malvados se pervierten desde el vientre; los mentirosos se descarrían desde antes de nacer.

4Son venenosos como víboras; son como una serpiente venenosa que se hace la sorda, que se tapa los oídos

5para no oir la música del mago, del experto en encantamientos.

6Dios mío, ¡rómpeles los dientes! Señor, ¡rompe los colmillos a esos leones!

7Que desaparezcan como el agua que se escurre; que se sequen como la hierba del camino;

8que se deshagan como el caracol en su baba, ¡como el niño abortado, que nunca vio la luz!;

9que ardan como espinos antes que se den cuenta; que sean arrancados con furia, como hierba verde.

10El que es fiel se alegrará de verse vengado; ¡empapará sus pies en la sangre del malvado!

11Y entonces se dirá: “¡Vale la pena ser fiel! ¡Hay un Dios que juzga al mundo!”

Dios habla hoy ®, © Sociedades Bíblicas Unidas, 1966, 1970, 1979, 1983, 1996

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