Psalms 59DHH1996

1Del maestro de coro. “No destruyas”. Poema de David, cuando Saúl ordenó que vigilaran la casa de David para darle muerte. Dios mío, líbrame de mis enemigos; ponme a salvo de mis agresores.

2Líbrame de los malhechores, sálvame de los asesinos,

3porque hay hombres poderosos que esperan el momento de matarme.

4Señor, no he sido rebelde ni he pecado; no he hecho nada malo, y sin embargo se apresuran a atacarme. ¡Despierta! ¡Ven a mi encuentro y mira!

5Tú, Señor, Dios todopoderoso, Dios de Israel, despierta y castiga a esos paganos; no tengas compasión de esos malvados traidores.

6Regresan por la noche ladrando como perros, y rondan la ciudad.

7Echando espuma por la boca, dicen con tono hiriente: “¡No hay nadie que nos oiga!”

8Pero tú, Señor, te ríes de ellos; te burlas de esos paganos.

9En ti estaré protegido, Dios mío, pues tú eres mi fortaleza y protección.

10El Dios que me ama vendrá a mi encuentro, me hará ver la derrota de mis enemigos.

11No tengas compasión de ellos, para que mi pueblo lo tenga presente; dispérsalos con tu poder, y humíllalos. ¡El Señor es nuestro protector!

12Pecan en todo lo que dicen; ¡pues que sean presa de su propio orgullo y de sus falsos juramentos!

13¡Acábalos, acábalos con tu enojo! ¡Que dejen de existir! ¡Que se sepa que Dios es rey en Jacob y hasta lo último de la tierra!

14Cuando vuelvan por la noche ladrando como perros, y ronden la ciudad en busca de comida, aullarán por no encontrar suficiente.

15--

16En cuanto a mí, te cantaré por la mañana; anunciaré a voz en cuello tu amor y tu poder. Pues tú has sido mi protección, mi refugio en momentos de angustia.

17A ti cantaré himnos, Dios mío, pues tú eres mi fortaleza y protección; ¡tú eres el Dios que me ama!

Dios habla hoy ®, © Sociedades Bíblicas Unidas, 1966, 1970, 1979, 1983, 1996

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