Matthew 14DHH1996

1Por aquel mismo tiempo, Herodes, que gobernaba en Galilea, oyó hablar de Jesús

2y dijo a los que tenía a su servicio: –Ese es Juan el Bautista. Ha resucitado, y por eso tiene poderes milagrosos.

3Es que Herodes había hecho apresar a Juan, y lo había encadenado en la cárcel. Fue a causa de Herodías, esposa de su hermano Filipo,

4pues Juan decía a Herodes: –No puedes tenerla por mujer.

5Herodes quería matar a Juan, pero temía a la gente, porque todos tenían a Juan por profeta.

6En el cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías salió a bailar delante de los invitados, y le gustó tanto a Herodes

7que prometió bajo juramento darle cualquier cosa que le pidiera.

8Ella entonces, aconsejada por su madre, le dijo: –Dame en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista.

9Esto entristeció al rey Herodes, pero como había hecho un juramento en presencia de sus invitados, mandó que se la dieran.

10Envió, pues, a que cortaran la cabeza a Juan en la cárcel.

11Luego la pusieron en una bandeja y se la dieron a la muchacha, y ella se la llevó a su madre.

12Más tarde llegaron los seguidores de Juan, que tomaron el cuerpo y lo enterraron. Después fueron y dieron la noticia a Jesús.

13Cuando Jesús recibió aquella noticia, se fue de allí, él solo, en una barca, a un lugar apartado. Pero la gente, al saberlo, salió de los pueblos para seguirle por tierra.

14Al bajar Jesús de la barca, viendo a la multitud, sintió compasión de ellos y sanó a los que estaban enfermos.

15Como se hacía de noche, los discípulos se acercaron a él y le dijeron: –Ya es tarde y este es un lugar solitario. Despide a la gente, para que vayan a las aldeas y se compren comida.

16Jesús les contestó: –No es necesario que vayan. Dadles vosotros de comer.

17Respondieron: –No tenemos aquí más que cinco panes y dos peces.

18Jesús les dijo: –Traédmelos.

19Mandó entonces a la multitud que se recostara sobre la hierba. Luego tomó en sus manos los cinco panes y los dos peces y, mirando al cielo, dio gracias a Dios, partió los panes, se los dio a los discípulos y ellos los repartieron entre la gente.

20Todos comieron hasta quedar satisfechos, y todavía llenaron doce canastas con los trozos sobrantes.

21Los que comieron eran unos cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.

22Después de esto, Jesús hizo subir a sus discípulos a la barca, para que llegasen antes que él a la otra orilla del lago, mientras él despedía a la gente.

23Cuando ya la hubo despedido, subió Jesús al monte para orar a solas, y al llegar la noche aún seguía allí él solo.

24Entre tanto, la barca se había alejado mucho de tierra firme y era azotada por las olas, porque tenía el viento en contra.

25De madrugada, Jesús fue hacia ellos andando sobre el agua.

26Los discípulos, al verle andar sobre el agua, se asustaron y gritaron llenos de miedo: –¡Es un fantasma!

27Pero Jesús les habló, diciéndoles: –¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!

28Pedro le respondió: –Señor, si eres tú, mándame ir a ti andando sobre el agua.

29–Ven –dijo Jesús. Bajó Pedro de la barca y comenzó a andar sobre el agua en dirección a Jesús,

30pero al notar la fuerza del viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, gritó: –¡Sálvame, Señor!

31Al momento, Jesús le tomó de la mano y le dijo: –¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?

32En cuanto subieron a la barca, se calmó el viento.

33Entonces los que estaban en la barca se pusieron de rodillas delante de Jesús y dijeron: –¡Verdaderamente tú eres el Hijo de Dios!

34Atravesaron el lago y llegaron a tierra, en Genesaret.

35La gente del lugar reconoció a Jesús, y la noticia se extendió por toda aquella región. Le llevaban los enfermos

36y le rogaban que les dejara tocar siquiera el borde de su capa. Y todos los que la tocaban quedaban sanados.

Dios habla hoy ®, © Sociedades Bíblicas Unidas, 1966, 1970, 1979, 1983, 1996

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