Ezekiel 22DHH1996

1El Señor se dirigió a mí y me dijo:

2“Tú, hombre, vas a dictar la sentencia contra la ciudad criminal. La acusarás de todas las cosas detestables que ha hecho

3y le dirás: ‘Esto dice el Señor: Ciudad que matas a tus habitantes y fabricas ídolos para contaminarte, ¡ya va a llegar tu hora!

4Con los asesinatos que has cometido te has hecho culpable, y con los ídolos que has fabricado te has contaminado; has hecho que tu hora se acerque y que haya llegado el fin de tus días. Así pues, yo haré que los pueblos te insulten, que todas las naciones se burlen de ti.

5Los de cerca y los de lejos se burlarán de ti, ciudad famosa por tu idolatría y tu gran desorden.

6Allí están los gobernantes de Israel, que viven en medio de ti y cometen todos los crímenes que pueden.

7Tus habitantes no honran a su padre y a su madre, maltratan a los extranjeros, explotan a los huérfanos y a las viudas.

8No respetan mis lugares sagrados ni mis sábados.

9Por causa de sus mentiras, algunos de tus habitantes son culpables de que otros mueran; asisten a los banquetes que se celebran en los montes en honor de los ídolos, y hacen cosas detestables.

10Algunos tienen relaciones sexuales con la esposa de su padre o abusan de la mujer que está en su periodo de menstruación.

11Hay quienes cometen adulterio con la mujer de su prójimo, o tienen relaciones vergonzosas con su nuera, o hacen violencia a una media hermana.

12Algunos de tus habitantes se dejan comprar para matar a otros. Prestan dinero a usura e interés, explotan y hacen violencia a su prójimo y se olvidan de mí. Yo, el Señor, lo afirmo.

13‘Yo estoy muy enojado por tus explotaciones y asesinatos.

14No pienses que podrás hacerme frente cuando yo tome medidas contra ti. Yo, el Señor, lo he dicho y lo voy a cumplir:

15te esparciré por todas las naciones, te dispersaré por todos los países y te limpiaré totalmente de tu impureza;

16me harás quedar mal a los ojos de las demás naciones, pero reconocerás que yo soy el Señor.’ ”

17El Señor se dirigió a mí y me dijo:

18“El pueblo de Israel es para mí como el resto inservible que queda cuando se pone cobre, estaño, hierro, plomo o plata en el horno.

19Por eso yo, el Señor, digo: Como todos vosotros os habéis convertido en un resto inservible, yo os reuniré en medio de Jerusalén.

20Así como la plata, el cobre, el hierro, el plomo y el estaño se ponen juntos en un horno, y se atiza el fuego para fundirlos, así yo, en mi ira terrible, os reuniré y os pondré a fundir.

21Sí, yo atizaré el fuego de mi ira, y os reuniré para fundiros en medio de la ciudad.

22Así como se funde la plata en el horno, así seréis fundidos en medio de la ciudad, y así reconoceréis que yo, el Señor, he descargado mi ira contra vosotros.”

23El Señor se dirigió a mí y me dijo:

24“Tú, hombre, dile a Israel: ‘Eres un país castigado con falta de lluvias y de agua,

25un país con gobernantes como leones, que rugen y despedazan su presa; que en su territorio devoran a la gente, roban sus tesoros, sus riquezas, y dejan viudas a muchas mujeres.

26Los sacerdotes de este país tuercen el sentido de mis enseñanzas y profanan las cosas que yo considero sagradas; no hacen ninguna distinción entre lo sagrado y lo profano ni enseñan a otros a distinguir entre lo puro y lo impuro. No prestan atención a mis sábados ni me honran.

27Los jefes de este país son como lobos que despedazan su presa, listos a derramar sangre y a matar gente con tal de enriquecerse.

28Los profetas ocultan la verdad, como quien blanquea una pared; dicen tener visiones y anuncian cosas que resultan falsas. Aseguran que hablan en mi nombre, cuando en realidad yo no he hablado.

29La gente del pueblo se dedica a la violencia y al robo; explotan al pobre y al necesitado, y cometen violencias e injusticias con los extranjeros.

30Yo he buscado entre esa gente a alguien que haga algo en favor del país y que interceda ante mí para que yo no los destruya, pero no lo he encontrado.

31Por eso he descargado mi castigo sobre ellos y los he destruido con el fuego de mi ira, para hacerlos responder por su conducta. Yo, el Señor, lo afirmo.’ ”

Dios habla hoy ®, © Sociedades Bíblicas Unidas, 1966, 1970, 1979, 1983, 1996

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