Ezekiel 21DHH1996

1Entonces el Señor se dirigió a mí y me dijo:

2“Tú, hombre, vuélvete hacia Jerusalén y dirige tu palabra contra su templo. Habla en mi nombre contra el país de Israel

3y dile: ‘Esto dice el Señor: Yo me declaro tu enemigo. Voy a sacar mi espada y mataré tanto a justos como a pecadores.

4Sí, voy a sacar mi espada para matarlos a todos, a justos y a pecadores, desde el norte hasta el sur.

5Y todo el mundo sabrá que yo, el Señor, he sacado la espada y no la voy a guardar.’

6“En cuanto a ti, hombre, llora amargamente y con el corazón hecho pedazos; llora delante del pueblo.

7Y si acaso te preguntan por qué lloras, diles que es por la noticia de algo que está a punto de suceder, y que todo el mundo se quedará sin ánimo y dejará caer los brazos; nadie tendrá valor, a todos les temblarán las rodillas de miedo. Ya llega el momento, ya va a suceder. Yo, el Señor, lo afirmo.”

8El Señor se dirigió a mí y me dijo:

9“Tú, hombre, habla en nombre mío y di que yo, el Señor, te he ordenado decir: ‘¡La espada, la espada! Ya está afilada y pulida.

10Afilada para hacer una matanza y pulida para lanzar rayos;

11la hicieron pulir para que uno la empuñe. La espada está afilada y pulida, para ponerla en la mano del asesino.

12Y tú, hombre, ¡grita, chilla, porque está destinada a matar a mi pueblo, a todos los gobernantes de Israel! Están condenados a morir con mi pueblo, así que date golpes de dolor.

13Yo, el Señor, lo afirmo.’

14“Tú, hombre, habla en nombre mío; incita a la espada a que hiera con el doble y el triple de furor. Es una espada para matar, la terrible espada de la matanza que amenaza al pueblo por todas partes.

15Ella los llenará de miedo; hará muchas víctimas. En todas sus casas he puesto la espada asesina. Es la espada pulida para lanzar rayos, afilada para la matanza.

16¡Afilada te quiero, a la derecha, a la izquierda, cortando a uno y otro lado!

17Yo también la incitaré, hasta que mi ira se calme. Yo, el Señor, lo he dicho.”

18El Señor se dirigió a mí y me dijo:

19“Traza dos caminos, para que el rey de Babilonia pase con su espada. Los dos caminos deben salir del mismo país, y al comienzo de cada camino pondrás una señal que diga a qué ciudad conduce.

20Trazarás un camino por donde pase el rey con la espada. Las ciudades son Rabá de los Amonitas y Jerusalén, la ciudad fortificada de Judá.

21El rey de Babilonia se ha colocado donde comienzan los dos caminos, y consulta a la suerte: revuelve las flechas, consulta a sus dioses, examina hígados de animales.

22A su mano derecha salió la flecha que señala a Jerusalén, y ello significa que debe atacarla con instrumentos de asalto y dar órdenes de matanza, lanzar gritos de guerra, atacar sus puertas, construir una rampa y rodearla por completo.

23Pero a la gente de Jerusalén le parece que esta es una falsa profecía, por los pactos que han hecho. Pero en realidad es una acusación contra el pecado de ellos y un anuncio de su captura.

24Por eso yo, el Señor, digo: Vuestras maldades y crímenes saltan a la vista; los pecados que cometéis en todas vuestras acciones están al descubierto. Por eso seréis capturados.

25Y a ti, rey de Israel, criminal malvado, se te acerca el momento de recibir el castigo final.

26Yo, el Señor, digo: Te quitarán el turbante y te arrebatarán la corona, y todo será diferente. ¡Llegue a la cumbre lo que está en el llano y caiga por tierra lo que está en la cumbre!

27Todo lo dejaré convertido en ruinas, ruinas y ruinas. Aunque esto tan solo sucederá cuando venga aquel a quien, por encargo mío, le corresponde hacer justicia.

28“Tú, hombre, habla en mi nombre y di de mi parte a los amonitas que insultan a Israel, que la espada ya está desenfundada: lista para matar y pulida para lanzar rayos y destruir.

29Sus visiones son falsas, y sus predicciones, mentira. La espada caerá sobre el cuello de esos malvados criminales. Ya se acerca el momento de su castigo final.

30“¡Espada, vuelve a tu funda! Yo te juzgaré allí donde te forjé, en la tierra en que naciste,

31y descargaré sobre ti mi ira como un incendio terrible; te entregaré en poder de gente brutal y destructora.

32Serás quemada, destruida; tu sangre correrá por todo el país y nadie volverá a acordarse de ti. Yo, el Señor, lo he dicho.”

Dios habla hoy ®, © Sociedades Bíblicas Unidas, 1966, 1970, 1979, 1983, 1996

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