Psalms 36DHH1996

1Del maestro de coro. De David, el servidor del Señor. La maldad habla al malvado en lo íntimo de su corazón. Jamás tiene él presente que hay que temer a Dios.

2Se cree tan digno de alabanzas, que no encuentra odiosa su maldad.

3Es malhablado y mentiroso, perdió el buen juicio, dejó de hacer el bien.

4Acostado en su cama, planea hacer lo malo; tan aferrado está a su mal camino, que no quiere renunciar a la maldad.

5Pero tu amor, Señor, llega hasta el cielo; tu fidelidad alcanza al cielo azul.

6Tu justicia es como las grandes montañas; tus decretos son como el mar grande y profundo. Tú, Señor, cuidas de hombres y animales.

7¡Qué maravilloso es tu amor, oh Dios! ¡Bajo tus alas, los hombres buscan protección!

8Quedan completamente satisfechos con la abundante comida de tu casa; tú les das a beber de un río delicioso,

9porque en ti está la fuente de la vida y en tu luz podemos ver la luz.

10Brinda siempre tu amor y tu justicia a los que te conocen, a los hombres honrados.

11No dejes que me pisoteen los orgullosos, que me zarandeen los malvados.

12¡Ved cómo caen los malhechores! ¡Caen para no volver a levantarse!

Dios habla hoy ®, © Sociedades Bíblicas Unidas, 1966, 1970, 1979, 1983, 1996

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