Luke 2DHH1996

1Por aquel tiempo, el emperador Augusto ordenó que se hiciera un censo de todo el mundo.

2Este primer censo fue hecho siendo Quirinio gobernador de Siria.

3Todos tenían que ir a inscribirse a su propia ciudad.

4Por esto salió José del pueblo de Nazaret, de la región de Galilea, y se fue a Belén, en Judea, donde había nacido el rey David, porque José era descendiente de David.

5Fue allá a inscribirse, junto con María, su esposa, que se encontraba encinta.

6Y sucedió mientras estaban en Belén, que a María le llegó el tiempo de dar a luz.

7Allí nació su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales y lo acostó en el pesebre, porque no había alojamiento para ellos en el mesón.

8Cerca de Belén había unos pastores que pasaban la noche en el campo cuidando sus ovejas.

9De pronto se les apareció un ángel del Señor, la gloria del Señor brilló alrededor de ellos y tuvieron mucho miedo.

10Pero el ángel les dijo: “No tengáis miedo, porque os traigo una buena noticia que será motivo de gran alegría para todos:

11Hoy os ha nacido en el pueblo de David un salvador, que es el Mesías, el Señor.

12Como señal, encontraréis al niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.”

13En aquel momento, junto al ángel, aparecieron muchos otros ángeles del cielo que alababan a Dios y decían:

14“¡Gloria a Dios en las alturas! ¡Paz en la tierra entre los hombres que gozan de su favor!”

15Cuando los ángeles se volvieron al cielo, los pastores comenzaron a decirse unos a otros: –Vamos, pues, a Belén, a ver lo que ha sucedido y que el Señor nos ha anunciado.

16Fueron corriendo y encontraron a María, a José y al niño acostado en el pesebre.

17Al verlo se pusieron a contar lo que el ángel les había dicho acerca del niño,

18y todos los que lo oían se admiraban de lo que decían los pastores.

19María guardaba todo esto en su corazón, y lo tenía muy presente.

20Los pastores, por su parte, regresaron dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían visto y oído, pues todo sucedió como se les había dicho.

21A los ocho días circuncidaron al niño y le pusieron por nombre Jesús, el mismo nombre que el ángel había dicho a María antes de que estuviera encinta.

22Cuando se cumplieron los días en que ellos debían purificarse según manda la ley de Moisés, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor.

23Lo hicieron así porque en la ley del Señor está escrito: “Todo primer hijo varón será consagrado al Señor.”

24Fueron, pues, a ofrecer en sacrificio lo que manda la ley del Señor: un par de tórtolas o dos pichones.

25En aquel tiempo vivía en Jerusalén un hombre llamado Simeón. Era un hombre justo, que adoraba a Dios y esperaba la restauración de Israel. El Espíritu Santo estaba con él

26y le había hecho saber que no moriría sin ver antes al Mesías, a quien el Señor había de enviar.

27Guiado por el Espíritu Santo, Simeón fue al templo. Y cuando los padres del niño Jesús entraban para cumplir con lo dispuesto por la ley,

28Simeón lo tomó en brazos, y alabó a Dios diciendo:

29“Ahora, Señor, tu promesa está cumplida: ya puedes dejar que tu siervo muera en paz.

30Porque he visto la salvación

31que has comenzado a realizar ante los ojos de todas las naciones,

32la luz que alumbrará a los paganos y que será la honra de tu pueblo Israel.”

33El padre y la madre de Jesús estaban admirados de lo que Simeón decía acerca del niño.

34Simeón les dio su bendición, y dijo a María, la madre de Jesús: –Mira, este niño está destinado a hacer que muchos en Israel caigan y muchos se levanten. Será un signo de contradicción

35que pondrá al descubierto las intenciones de muchos corazones. Pero todo esto va a ser para ti como una espada que te atraviese el alma.

36También estaba allí una profetisa llamada Ana, hija de Penuel, de la tribu de Aser. Era muy anciana. Se había casado siendo muy joven y vivió con su marido siete años;

37pero hacía ya ochenta y cuatro que había quedado viuda. Nunca salía del templo, sino que servía día y noche al Señor, con ayunos y oraciones.

38Ana se presentó en aquel mismo momento, y comenzó a dar gracias a Dios y a hablar del niño Jesús a todos los que esperaban la liberación de Jerusalén.

39Cuando ya habían cumplido con todo lo que dispone la ley del Señor, regresaron a Galilea, a su pueblo de Nazaret.

40Y el niño crecía y se hacía más fuerte y más sabio, y gozaba del favor de Dios.

41Los padres de Jesús iban cada año a Jerusalén para la fiesta de la Pascua.

42Y así, cuando Jesús cumplió doce años, fueron todos allá, como era costumbre en esa fiesta.

43Pero pasados aquellos días, cuando volvían a casa, el niño Jesús se quedó en Jerusalén sin que sus padres se dieran cuenta.

44Pensando que Jesús iba entre la gente hicieron un día de camino; pero luego, al buscarlo entre los parientes y conocidos,

45no lo encontraron. Así que regresaron a Jerusalén para buscarlo allí.

46Al cabo de tres días lo encontraron en el templo, sentado entre los maestros de la ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas.

47Y todos los que le oían se admiraban de su inteligencia y de sus respuestas.

48Cuando sus padres le vieron, se sorprendieron. Y su madre le dijo: –Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Tu padre y yo te hemos estado buscando llenos de angustia.

49Jesús les contestó: –¿Por qué me buscabais? ¿No sabéis que tengo que ocuparme en las cosas de mi Padre?

50Pero ellos no entendieron lo que les decía.

51Jesús volvió con ellos a Nazaret, donde vivió obedeciéndolos en todo. Su madre guardaba todo esto en el corazón.

52Y Jesús seguía creciendo en cuerpo y mente, y gozaba del favor de Dios y de los hombres.

Dios habla hoy ®, © Sociedades Bíblicas Unidas, 1966, 1970, 1979, 1983, 1996

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