1¡Ay de Samaria, orgullo y corona de Efraín, ese pueblo borracho; adorno glorioso de flores marchitas, que se alza por encima del fértil valle; ciudad de gente dominada por el vino!
2El Señor tiene reservado un hombre fuerte, poderoso como tormenta de granizo, como tempestad destructora, como lluvia torrencial, como terrible inundación. Con la mano echará por tierra,
3y con los pies aplastará a la que es orgullo y corona de ese pueblo borracho de Efraín.
4Y el adorno glorioso de flores marchitas que se alza por encima del fértil valle, será como los primeros higos de la temporada, que en cuanto alguien los ve y los tiene a mano, se los come.
5Aquel día, el Señor todopoderoso será una corona gloriosa, un adorno magnífico para los que queden de su pueblo,
6e inspirará justicia a los jueces en el tribunal y valor a los soldados que defiendan la ciudad.
7También hay otros que se tambalean por el vino y dan traspiés por el licor: sacerdotes y profetas se tambalean por el licor, se atontan con el vino; dan traspiés por el licor, se tambalean al tener visiones y están borrachos al dictar sentencia.
8Todas las mesas están llenas de vómito asqueroso, y no hay un solo lugar limpio.
9Hablan de mí y dicen: “¡Venir a darnos lecciones a nosotros, a enseñarnos lo que Dios ha revelado! ¡Como si fuéramos niños pequeños
10que apenas estuvieran aprendiendo a leer: ba be bi bo bu!”
11Pues bien, si no hacen caso, será en lenguaje enredado, en idioma extraño, como Dios hablará a este pueblo.
12Ya él les había dicho antes: “Aquí está la calma, aquí está el descanso. Que descanse el fatigado.” Pero no quisieron hacerle caso.
13Por eso, el Señor les hablará como si fueran niños chiquitos que estuvieran aprendiendo a leer. Y así, al caminar, caerán de espaldas, se herirán, caerán en la trampa, quedarán atrapados.
14Escuchad, pues, la palabra del Señor, hombres insolentes que gobernáis a este pueblo de Jerusalén.
15Vosotros decís: “Hemos hecho un pacto con la muerte, un contrato con el reino de los muertos, para que cuando venga la terrible calamidad, no nos alcance; hemos buscado refugio en las mentiras, protección en el engaño.”
16Por eso, el Señor dice: “Voy a poner en Sión una piedra, una piedra escogida y muy valiosa, que será la piedra principal y servirá de fundamento. El que tenga confianza podrá estar tranquilo.
17En esa construcción usaré por plomada la justicia y por nivel la rectitud.” El refugio que habíais buscado en las mentiras lo destruirá el granizo, y el agua arrasará vuestro lugar de protección.
18Vuestro pacto con la muerte será anulado y vuestro contrato con el reino de los muertos quedará sin valor. Vendrá la terrible calamidad, y os aplastará.
19Cada vez que venga, os arrastrará. Vendrá mañana tras mañana, de día y de noche. Solo oir la noticia os hará temblar.
20Será como acostarse en una cama estrecha y abrigarse con una manta corta.
21El Señor actuará como en el monte Perasim, intervendrá como en el valle de Gabaón para realizar su acción, por extraña que parezca, para llevar a cabo su obra, su obra misteriosa.
22Así pues, ¡no más insolencia!, no sea que vuestras cadenas se os aprieten más; porque he oído que el Señor todopoderoso ha decretado la destrucción de todo el país.
23Poned atención, escuchad lo que digo, oíd con cuidado mis palabras:
24Cuando un labrador va a sembrar, no se pasa todo el tiempo arando, rompiendo o rastrillando el terreno.
25¿No es verdad que, después de haberlo aplanado, esparce semillas de eneldo o comino, y que luego siembra trigo en hileras, y que en los bordes siembra cebada y centeno?
26Dios le enseña cómo debe hacerlo.
27Porque el eneldo no se trilla, ni se hace rodar sobre el comino una carreta; sino que el eneldo se sacude con un palo y el comino con una vara.
28El trigo se trilla, sí, pero no sin parar; se hacen pasar las ruedas de la carreta y se separa el grano, pero sin machacarlo.
29Así también hace sus planes el Señor todopoderoso. Él tiene planes admirables y los lleva a cabo con gran sabiduría.