1 Corinthians 11DHH1996

1Seguid mi ejemplo, como yo sigo el ejemplo de Cristo.

2Os felicito porque siempre os acordáis de mí, y porque mantenéis las tradiciones que os he transmitido.

3Pero quiero que sepáis que Cristo es cabeza de todo hombre, y que el esposo es cabeza de su esposa, como Dios es cabeza de Cristo.

4Todo hombre que se cubre la cabeza cuando ora o cuando comunica mensajes proféticos deshonra a aquel que es su cabeza.

5En cambio, si una mujer no se cubre la cabeza cuando ora o cuando comunica mensajes proféticos deshonra a aquel que es su cabeza. Es igual que si se la hubiera rapado.

6Por lo tanto, si una mujer no se cubre la cabeza, más vale que se la rape de una vez; y si la mujer considera vergonzoso cortarse el cabello o raparse la cabeza, entonces que se la cubra.

7El hombre no debe cubrirse la cabeza porque es imagen de Dios y refleja la gloria de Dios. Pero la mujer refleja la gloria del hombre,

8pues el hombre no fue sacado de la mujer, sino la mujer del hombre.

9Y el hombre no fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del hombre.

10Precisamente por esto, y por causa de los ángeles, la mujer debe llevar sobre la cabeza una señal de autoridad.

11Sin embargo, en la vida cristiana, ni el hombre existe sin la mujer ni la mujer sin el hombre.

12Pues aunque es cierto que la mujer fue formada del hombre, también lo es que el hombre nace de la mujer; y todo tiene su origen en Dios.

13Juzgad vosotros mismos si está bien que la mujer ore a Dios sin cubrirse la cabeza.

14La misma naturaleza nos enseña que es una vergüenza para el hombre dejarse crecer el cabello;

15en cambio, para la mujer es una honra dejárselo crecer, porque a ella se le ha dado el cabello largo para que le cubra la cabeza.

16En todo caso, si alguno quiere discutir este asunto, sepa que ni nosotros ni las iglesias de Dios conocemos otra costumbre.

17Al escribiros lo que sigue no puedo felicitaros, pues parece que vuestras reuniones os hacen daño en vez de haceros bien.

18En primer lugar, se me ha dicho que cuando os reunís como comunidad hay divisiones entre vosotros, y en parte lo creo.

19¡No cabe duda de que tenéis que dividiros en partidos para que se sepa quiénes son los verdaderos cristianos!

20El resultado de esas divisiones es que la cena que tomáis en vuestras reuniones no es ya realmente la Cena del Señor.

21Porque a la hora de comer, cada uno se adelanta a tomar su propia cena; y mientras unos se quedan con hambre, otros hasta se emborrachan.

22¿No tenéis casas donde comer y beber? ¡Por qué menospreciáis la iglesia de Dios y avergonzáis a los que no tienen nada? ¿Qué voy a deciros? ¿Podré acaso felicitaros? ¡En esto no os felicito!

23Porque yo recibí del Señor esta enseñanza que os he transmitido: que el Señor Jesús, la noche en que fue traicionado, tomó pan en sus manos,

24y después de dar gracias a Dios lo partió y dijo: “Esto es mi cuerpo, entregado a muerte en favor vuestro. Haced esto en memoria de mí.”

25Así también, después de la cena tomó en sus manos la copa y dijo: “Esta copa es el nuevo pacto confirmado con mi sangre. Cada vez que bebáis, hacedlo en memoria de mí.”

26De manera que, hasta que venga el Señor, proclamáis su muerte cada vez que coméis de este pan y bebéis de esta copa.

27Así pues, cualquiera que come del pan o bebe de la copa del Señor de manera indigna, comete un pecado contra el cuerpo y la sangre del Señor.

28Por tanto, examine cada uno su propia conciencia antes de comer del pan y beber de la copa.

29Porque el que come y bebe sin considerar que se trata del cuerpo del Señor, para su propio castigo come y bebe.

30Por eso, muchos entre vosotros están enfermos y débiles, e incluso algunos han muerto.

31Si nos examináramos bien a nosotros mismos, el Señor no tendría que castigarnos,

32aunque si el Señor nos castiga es para que aprendamos y no seamos condenados con los que son del mundo.

33Así que, hermanos míos, cuando os reunáis para comer esperaos unos a otros.

34Si alguno tiene hambre, que coma en su propia casa, para que Dios no tenga que castigaros por esa clase de reuniones. Los otros asuntos los arreglaré yo cuando vaya a veros. --

Dios habla hoy ®, © Sociedades Bíblicas Unidas, 1966, 1970, 1979, 1983, 1996

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