Matthew 24RV1989

1Cuando Jesús salió y se iba del templo, se le acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo.

2Y él respondiendo les dijo: —¿No veis todo esto? De cierto os digo que aquí no quedará piedra sobre piedra que no sea derribada.

3Estando él sentado en el monte de los Olivos, sus discípulos se acercaron a él aparte, y le dijeron: —Dinos, ¿cuándo sucederán estas cosas? ¿Y qué señal habrá de tu venida y del fin del mundo?

4Respondió Jesús y les dijo: —Mirad que nadie os engañe;

5porque muchos vendrán en mi nombre diciendo: "Yo soy el Cristo," y engañarán a muchos.

6Oiréis de guerras y de rumores de guerras. Mirad que no os turbéis, porque es necesario que esto acontezca; pero todavía no es el fin.

7Porque se levantará nación contra nación y reino contra reino. Habrá hambre y terremotos por todas partes.

8Pues todas estas cosas son principio de dolores.

9Entonces os entregarán a tribulación y os matarán, y seréis aborrecidos por todas las naciones por causa de mi nombre.

10Entonces muchos tropezarán; y se traicionarán unos a otros, y se aborrecerán unos a otros.

11Muchos falsos profetas se levantarán y engañarán a muchos;

12y por haberse multiplicado la maldad, se enfriará el amor de muchos.

13Pero el que persevere hasta el fin será salvo.

14Y este evangelio del reino será predicado en todo el mundo para testimonio a todas las razas, y luego vendrá el fin.

15Por tanto, cuando veáis establecida en el lugar santo la abominación desoladora, de la cual habló el profeta Daniel (el que lee, entienda),

16entonces los que estén en Judea huyan a los montes.

17El que esté en la azotea no descienda para sacar algo de su casa,

18y el que esté en el campo no vuelva atrás a tomar su manto.

19¡Ay de las mujeres que estén encintas y de las que críen en aquellos días!

20Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en sábado;

21porque entonces habrá gran tribulación como no ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni habrá jamás. nuevo con vosotros en el reino de mi Padre.

22Si aquellos días no fuesen acortados, no se salvaría nadie; pero por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.

23Entonces, si alguien os dice: "Mirad, aquí está el Cristo," o "Está acá," no le creáis.

24Porque se levantarán falsos cristos y falsos profetas, y darán grandes señales y maravillas de tal manera que engañarán, de ser posible, aun a los escogidos.

25¡Mirad! Os lo he dicho de antemano.

26Así que, si os dicen: "Mirad, está en el desierto," no salgáis; o "Mirad, está en las habitaciones interiores," no lo creáis.

27Porque así como el relámpago sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será la venida del Hijo del Hombre.

28Porque donde esté el cadáver, allí se juntarán los buitres.

29Pero inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor. Las estrellas caerán del cielo y los poderes de los cielos serán sacudidos.

30Entonces se manifestará la señal del Hijo del Hombre en el cielo, y en ese tiempo harán duelo todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo con poder y gran gloria.

31El enviará a sus ángeles con un gran sonar de trompeta, y ellos reunirán a los escogidos de él de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.

32De la higuera aprended la analogía: Cuando su rama ya está tierna y brotan sus hojas, sabéis que el verano está cerca.

33Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, sabed que está cerca, a las puertas.

34De cierto os digo que no pasará esta generación hasta que todas estas cosas sucedan.

35El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

36Pero acerca de aquel día y hora, nadie sabe; ni siquiera los ángeles de los cielos, ni aun el Hijo, sino sólo el Padre.

37Porque como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre.

38Pues como en aquellos días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dándose en casamiento hasta el día en que Noé entró en el arca,

39y no se dieron cuenta hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre.

40En aquel entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado.

41Dos mujeres estarán moliendo en un molino; la una será tomada, y la otra dejada.

42Velad, pues, porque no sabéis en qué día viene vuestro Señor.

43Pero sabed esto: Si el dueño de casa hubiera sabido a qué hora habría de venir el ladrón, habría velado y no habría dejado que forzaran la entrada a su casa.

44Por tanto, estad preparados también vosotros, porque a la hora que no pensáis, vendrá el Hijo del Hombre.

45¿Quién, pues, es el siervo fiel y prudente, a quien su señor le puso sobre los criados de su casa, para que les diera alimentos a su debido tiempo?

46Bienaventurado será aquel siervo a quien, cuando su señor venga, le encuentre haciéndolo así.

47De cierto os digo que le pondrá sobre todos sus bienes.

48Pero si aquel siervo malvado dice en su corazón: "Mi señor tarda";

49y si comienza a golpear a sus consiervos, y si come y bebe con los borrachos,

50el señor de aquel siervo vendrá en el día que no espera y a la hora que no sabe,

51y le castigará duramente y le asignará lugar con los hipócritas. Allí habrá llanto y crujir de dientes.

Reina Valera Actualizada, © 1982, 1986, 1987, 1989 usada conpermiso

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