Mark 3RV1858

1Y OTRA vez entró en la sinagoga; y habia allí un hombre que tenia una mano seca:

2Y le acechaban si en Sábado lo sanaria, para acusarle.

3Entonces dijo al hombre que tenia la mano seca: Levántate en medio.

4Y les dice: ¿Es lícito hacer bien en Sábados, ó hacer mal? ¿Salvar la vida, ó quitarla? Mas ellos callaban.

5Y mirándolos alrededor con enojo condoleciéndose de la ceguedad de su corazon, dice al hombre: Extiende tu mano. Y la extendió, y su mano fué restituida sana.

6Entónces saliendo los Fariséos tomaron consejo con los Herodianos contra él, para matarle.

7Mas Jesus se apartó á la mar con sus discípulos: y le siguió gran multitud de Galiléa, y de Judéa,

8Y de Jerusalem, y de Iduméa, y de la otra parte del Jordan: y los que [moraban] alrededor de Tiro y de Sidon, grande multitud, oyendo cuan grandes cosas hacia, vinieron á él.

9Y dijo á sus discípulos que le estuviese siempre apercibida la barquilla, por causa del gentío, para que no le oprimiesen.

10Porque habia sanado á muchos; de manera que caian sobre él cuantos tenian plagas por tocarle.

11Y los espíritus inmundos, al verle, se postraban delante de él, y daban voces, diciendo: Tú eres el Hijo de Dios.

12Mas él les reñia mucho que no le manifestasen.

13Y subió al monte, y llamó á sí á los que él quiso; y vinieron á él.

14Y estableció doce para que estuviesen con él, y para enviarlos á predicar.

15Y que tuviesen potestad de sanar enfermedades, y de echar fuera demonios:

16á Simon, al cual puso por nombre Pedro;

17Y á Jacobo [hijo] de Zebedéo, y á Juan hermano de Jacobo; y les apellidó Boanerges, que es, Hijos del trueno:

18Y á Andrés, y á Felipe, y á Bartolomé, y á Mateo, y á Tomás, y á Jacobo [hijo] de Alféo, y á Tadéo, y á Simon el Cananéo,

19Y á Judas Iscariote, el que le entregó: y vinieron á casa.

20Y agolpóse de nuevo la gente; de modo que ellos ni aun podian comer pan.

21Y como [lo] oyeron los suyos, vinieron para prenderle; porque decian: Está fuera de sí.

22Y los escribas que habian venido de Jerusalem, decian que tenia á Beelzebub: y que por el príncipe de los demonios echaba fuera los demonios.

23Y habiéndoles llamado, les decia en parábolas: ¿Cómo puede Satanás echar fuera á Satanás?

24Y si [algun] reino contra sí mismo fuera dividido, no puede permanecer el tal reino.

25Y si [alguna] casa fuere dividida contra sí misma, no puede permanecer la tal casa.

26Y si Satanás se levantare contra si mismo, y fuere dividido, no puede permanecer; ántes tiene fin.

27Nadie puede saquear las alhajas del valiente entrando en su casa, si ántes no atare al valiente, y entónces saqueará su casa.

28De cierto os digo [que] todos los pecados serán perdonados á los hijos de los hombres, y las blasfemias cualesquiera con que blasfemaren;

29Mas cualquiera que blasfemare contra el Espíritu Santo, no tiene jamás perdon, mas está expuesto á eterno juicio.

30Porque decian: Tiene espíritu inmundo.

31Vienen despues sus hermanos y su madre, y estando fuera, enviaron á él llamándole.

32Y la gente estaba sentada alrededor de él, y le dijeron: Hé aquí, tu madre y tus hermanos te buscan fuera.

33Y él les respondió diciendo: ¿Quién es mi madre y mis hermanos?

34Y mirando á los que estaban sentados alrededor de él, dijo: Hé aquí mi madre y mis hermanos.

35Porque cualquiera que hiciere la voluntad de Dios, este es mi hermano, y mi hermana, y mi madre.

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