1( 132:8-10—2Cr 6:41-42* Cántico de los peregrinos. SEÑOR, acuérdate de David y de todas sus penurias.
2Acuérdate de sus juramentos al SEÑOR, de sus votos al Poderoso de Jacob:
3«No gozaré del calor del hogar, ni me daré un momento de descanso;
4no me permitiré cerrar los ojos, y ni siquiera el menor pestañeo,
5antes de hallar un lugar para el SEÑOR, una morada para el Poderoso de Jacob.»
6En Efrata oímos hablar del arca; dimos con ella en los campos de Yagar:
7«Vayamos hasta su morada; postrémonos ante el estrado de sus pies.»
8Levántate, SEÑOR; ven a tu lugar de reposo, tú y tu arca poderosa.
9¡Que se revistan de justicia tus sacerdotes! ¡Que tus fieles canten jubilosos!
10Por amor a David, tu siervo, no le des la espalda a tu ungido.
11El SEÑOR le ha hecho a David un firme juramento que no revocará: «A uno de tus propios descendientes lo pondré en tu trono.
12Si tus hijos cumplen con mi pacto y con los estatutos que les enseñaré, también sus descendientes te sucederán en el trono para siempre.»
13El SEÑOR ha escogido a Sión; su deseo es hacer de este monte su morada:
14«Éste será para siempre mi lugar de reposo; aquí pondré mi trono, porque así lo deseo.
15Bendeciré con creces sus provisiones, y saciaré de pan a sus pobres.
16Revestiré de salvación a sus sacerdotes, y jubilosos cantarán sus fieles.
17»Aquí haré renacer el poder de David, y encenderé la lámpara de mi ungido.
18A sus enemigos los cubriré de vergüenza, pero él lucirá su corona esplendorosa.»