1¡Ah, Señor! ¿Cómo es que se han aumentado tanto mis perseguidores? Son muchísimos los que se han rebelado contra mí.
2Muchos dicen de mí: Ya no tiene que esperar de su Dios salvación o amparo.
3Pero tú, ¡oh Señor!, tú eres mi protector, mi gloria, y el que me haces levantar cabeza.
4A voces clamé al Señor, y él me oyó benigno desde su santo monte.
5Yo me dormí, y me entregué a un profundo sueño; y me levanté, porque el Señor me tomó bajo su amparo.
6No temeré, pues, a ese innumerable gentío que me tiene cercado; levántate, ¡oh Señor!, sálvame tú, Dios mío.
7Pues tú has castigado a todos los que sin razón me hacen guerra; les has quebrado los dientes a los pecadores.
8Del Señor nos viene la salvación; y tú, oh Dios mío, bendecirás a tu pueblo.