1Alcé mi voz para clamar al Señor; al Señor dirigí los clamores de mi plegaria.
2Derramo en su presencia mi oración, y le represento la extrema tribulación mía.
3Está ya para desfallecer mi espíritu; y tú, Señor, conoces bien mi recto proceder. En este camino, por donde yo andaba, me tendieron ocultos lazos.
4Pensativo miraba si se ponía alguno a mi derecha para defenderme; peno nadie dio a entender que me conociese. Me hallé sin poder huir, y sin nadie que mirase por mi vida.
5Clamé a ti, oh Señor, diciendo: Tú eres la única esperanza mía, mi porción en la dichosa tierra de los vivientes.
6Atiende a mi humilde súplica, porque me hallo sumamente abatido. Líbrame de los que me persiguen, porque son más fuertes que yo.
7Saca de esta cárcel a mi alma para que alabe tu santo Nombre; esperando están los justos el momento en que me seas propicio.